Estaba cansada de ser siempre lo mismo, siendo cada vez algo dierente

        Nunca había vivido unas Navidades como aquellas.
Ese año el espiritú navideño que todos esperaban se había quedado dormido.
Las calles desprendían ese aroma de lágrimas envueltas en frío.

        Todavía no había perdido esa costumbre suya de mirar a los ojos a las personas con las que se topaba por la calle, simples desconocidos que ignoraban su petición de ayuda de una prisión cada vez más oscura.
Aunque tal vez no fuera ella la única que la necesitara.

        Tristes miradas esa Navidad del 2012, luces y un reflejo en los cristales que ya no lapertenecía.

        Con la mirada irritada de tanta lágrima y el corazón roto de tanta gotera dirigía sus pasos hacia un lugar lo suficientemente lejos como para sentir la falsa tranquilidad de la soledad.

        Estaba cansada de ser siempre lo mismo, siendo cada vez algo diferente.
        Quería desprenderse de una imagen que ya no era la suya, de una mirada que no reflejaba su alma y de unos labios que preferían callar que decir verdades.

        Buscaba olvidar, buscaba un nuevo nombre para su rostro.
        Buscaba perderse, buscaba ser vencida por el mejor rival que nunca antes había tenido. Buscaba algo que no quería encontrar.

        Esa noche la Luna se apagó con ella, pero había una única diferencia, ella se había apagado mucho antes.

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