Siempre increíble; nunca suficiente.

Tal vez haya una oportunidad de que nuestros papeles se hayan revertido. Corre, sigue corriendo y aférrate a la vida, entonces algún día, vuelve cuando tengas los mismos ojos.
Ahora que has derramado lágrimas, ya hasta parece que el cielo está llorando, tú no logras ver mi llanto, pero yo sigo corriendo hacia tu mismo cielo.
Espérame, abrázame. No me sueltes.
¿Sigues llorando? Casi no puedo verte entre mis propias lágrimas, ya no sé ni quién soy, ni qué hago aquí contigo. 
Mira, el cielo se está cayendo. No, somos nosotros subiendo a él.
Agárrame de la mano, no me sueltes. ¿Se ha acabado? ¿Hemos llegado al límite?



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